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De León Felipe:
- LA ESPADA-
En el principio creó dios la luz... y la sombra
Dijo Dios: Haya luz
y hubo luz
Y vio que la luz hera buena.
Pero la Sombra estaba allí.
Entonces creo al hombre.
Y le dio la espada del llanto para matar la sombra.
La vida es una lucha entre las sombras y mi llanto.
Vendrán hombres sin lagrimas...
pero hoy la lágrima es mi espada.
Vencido he caido mil veces en la tierra,
pero siempre me he erguido apoyado en el puño de mi espada.
Y el misterio está ahí,
para que yo desguarre su camisa de fuerza con mi llanto.
El llanto no me humilla.
Puedo justificar mi orgullo:
el mundo nunca se ha movido
ni se mueve ahora mismo sin mi llanto.
No hay en el mundo nada máa grande que mis lágrimas,
ese aceite que sale de mi cuerpo
y se vierte en la tumba
al pasar por las piedras molineras
del soñ y de la noche.
Dios contó con mis lágrimas dedes la vispera del G´nesis.
Y ah´´i van corriendo, corriendo,
gritando
y aullando
desde el día priemro de la vvida, a la zaga del sol.
Luz...
cuando mis lágrimas te alcanen,
la función de mis ojos ya no será llorar
sino ver.
jueves, 25 de junio de 2009
de subterráneo solo con muertos
ateridos muriéndome
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Cuando se está en lo más hondo del túnel es cuandomás cerca de la luz estamos. Pablo Neruda, vivió momentos tristes en su nación Chile, y expresarse así es estar de acorde con esos momentos psicologicos de tristesa y penumbra para una nación que soportó tanta crueldad. Pero del pozo más profundo tambien se sale eso es seguro. El Universo está confabulando siempre paara que las cosas nos salgan bien, esto tambien es seguro.
ResponderEliminarDe León Felipe:
ResponderEliminar- LA ESPADA-
En el principio creó dios la luz... y la sombra
Dijo Dios: Haya luz
y hubo luz
Y vio que la luz hera buena.
Pero la Sombra estaba allí.
Entonces creo al hombre.
Y le dio la espada del llanto para matar la sombra.
La vida es una lucha entre las sombras y mi llanto.
Vendrán hombres sin lagrimas...
pero hoy la lágrima es mi espada.
Vencido he caido mil veces en la tierra,
pero siempre me he erguido apoyado en el puño de mi espada.
Y el misterio está ahí,
para que yo desguarre su camisa de fuerza con mi llanto.
El llanto no me humilla.
Puedo justificar mi orgullo:
el mundo nunca se ha movido
ni se mueve ahora mismo sin mi llanto.
No hay en el mundo nada máa grande que mis lágrimas,
ese aceite que sale de mi cuerpo
y se vierte en la tumba
al pasar por las piedras molineras
del soñ y de la noche.
Dios contó con mis lágrimas dedes la vispera del G´nesis.
Y ah´´i van corriendo, corriendo,
gritando
y aullando
desde el día priemro de la vvida, a la zaga del sol.
Luz...
cuando mis lágrimas te alcanen,
la función de mis ojos ya no será llorar
sino ver.